Primera época (1962-1967)
Mimodrames (1962), L'art del mim (1963), Deixebles del silenci (1965), Pantomimes del Music-Hall (1965), Doble programació infantil (1966) y Calidoscopi (1967). Todo empezó en octubre de 1962 con una tarima, un pianista y dos mimodramas de quince minutos. Nada más. Anton Font, Carlota Soldevila y yo fundamos Els Joglars casi por accidente, como una sección de la Agrupació Dramàtica de Barcelona, bajo el paraguas del Cercle Artístic de Sant Lluc. El primer espectáculo se presentó en el Palau de les Nacions de Montjuïc, en el marco del Salón de la Imagen de Barcelona, y rendía homenaje al cine mudo — el seductor, el galán, la vampiresa, la ingenua y sus tipos secundarios — representado sobre una tarima a la altura de la pantalla, como si los actores fueran realmente una proyección. Joan Pineda al piano completaba la ilusión. Era una forma de teatro que no necesitaba palabras, lo cual, en la Barcelona de 1962, tenía sus ventajas evidentes. La participación en L'òpera dels tres rals en el Palau de la Música nos costó cara: el Gobierno Civil ordenó la disolución de la ADB. Sobrevivimos bajo la protección del Cercle Artístic de Sant Lluc, incorporando durante años sus iniciales a nuestro nombre. No fue la última vez que una institución intentó interrumpir el juego. Con L'art del mim dimos el salto al escenario comercial en Terrassa y empezamos a construir algo que tuviera coherencia propia: ya no eran números sueltos, sino una serie de mimodramas independientes que juntos formaban un espectáculo con entidad. Ese concepto nos acompañaría hasta 1968. Entre Deixebles del silenci, Pantomimes del Music-Hall, la Doble programació infantil y Calidoscopi, fuimos labrando un lenguaje escénico sin texto, sin tramoya, sin red. Solo cuerpo, presencia y la convicción de que el silencio, bien gestionado, puede decir más que cualquier discurso. Así, sin grandes manifiestos ni declaraciones de principios, nació todo lo que vino después.