M-7 Catalònia
M-7 Catalònia nació en el exilio, creada en Francia mientras el consejo de guerra por La Torna aún pesaba sobre nosotros, y eso tal vez explica la lucidez furiosa con que mirábamos desde fuera lo que estaba pasando dentro. El espectáculo imagina un futuro próximo — o quizás ya presente — en que dos científicos, los doctores Noguera Grau y Plana River, presentan en una conferencia-demostración el resultado de su investigación sobre el sector 7 del Mediterráneo: un territorio casi extinguido, habitado apenas por cuatro ancianos, cuyos últimos vestigios culturales han sido catalogados, embalsamados y reconvertidos en áreas de esparcimiento social para que los ciudadanos del norte desarrollado "jueguen" a ser mediterráneos en sus ratos de ocio. La ciencia como nuevo tótem, los viejos como objetos molestos sin cabida en la modernidad, y nosotros — los del sur, los exóticos, los folclóricos — convertidos en conserjes del Mediterráneo, guardando los chiringuitos de los bárbaros instalados alrededor de un mar que cada día se parece más a un sanitario público. María Antonieta ya lo había intentado a su manera, construyendo un pueblo ficticio en los jardines de Versalles para jugar a campesina con sus cortesanos. La diferencia es que esta vez el experimento no es clasista: va dirigido a todos los ciudadanos, sin distinción, siempre que la práctica quede estrictamente limitada al apartado de ocio y esparcimiento. El teatro acaba siempre por descubrir una realidad más imaginativa que cualquier fábula que uno pueda inventar. M-7 Catalònia no era ficción. Era una profecía.
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